6 obstáculos típicos del ciclismo urbano

La bicicleta es el medio de transporte del momento. Las ciudades están cada vez más adaptadas a este forma de desplazarse, los habitantes (conductores o no) tienen una mayor conciencia y respeto por los ciclistas, no paran de lanzarse al mercado nuevos modelos de bicis y gadgets para complementarlas… Todo parece ir sobre ruedas –nunca mejor dicho–, pero lo cierto es que la circulación en zonas urbanas sigue planteando una serie de retos a aquel que se sube al sillín. Veamos a continuación cuáles son.

1. Coches aparcados

Hace unas semanas te dábamos una serie de consejos para moverte en bici por la ciudad, y entre ellos se encontraba la importancia de evitar los carriles laterales y de circular por el centro de estos precisamente por esta razón. Los coches aparcados pueden abrir sus puertas o incorporarse a la vía en cualquier momento, con el riesgo de derribarte en un abrir y cerrar de ojos.

2. Baches

Este es un mal que agrava sus consecuencias en la temporada otoño-invierno, con la llegada de las lluvias y nevadas. Los baches pueden hacernos perder el control de nuestra bicicleta e incluso sufrir una caída, dependiendo siempre de la velocidad a la que vayamos, el tamaño de la bici y el tipo de rodado.

3. Alcantarillas y similares

Al igual que sucede con los baches, estas son trampas urbanas que pueden causarnos daños tanto a nosotros como a la bicicleta. Se crearon con el fin de evitar charcos y la acumulación de agua en el asfalto, pero la realidad es que su desnivel puede desestabilizarnos. La manera más segura de atravesarlas es en dirección perpendicular a la rejilla. Tanto en el caso de las alcantarillas como de los baches es crucial evitar que la rueda delantera se quede encajada.

4. Badenes o resaltos

Su fin está más que justificado (evitar la excesiva velocidad de los vehículos en determinados puntos de la ciudad que se prestan a pisar el acelerador), sin embargo las bicicletas son pequeñas damnificadas con su colocación. No son peligrosos, pero entorpecen una circulación más fluida sobre las dos ruedas.

5. Pavimento mojado

Si circular con lluvia ya es peligroso cuando se hace en coche, sobre las dos ruedas se vuelve especialmente arriesgado. Más allá de no contar con un chasis que nos proteja de las inclemencias del tiempo, lo difícil es circular por la carretera sin deslizamientos. Es fundamental tomarse mayores distancias con el resto de vehículos para incrementar el espacio de frenada y tener más margen de maniobra. Las calles son más peligrosas cuando están recién mojadas, es decir, nada más empezar a llover. Esto sucede porque los residuos de aceite que dejan los coches en el asfalto forma una película muy resbaladiza. En días de lluvia te recomendamos que utilices el transporte público para mayor seguridad.

6. Viandantes en el carril bici

Todos hemos caminado por el carril bici alguna vez, consciente o inconscientemente. Y también hemos pensado que las aceras deberían estar asfaltadas con el mismo material, ya que andar por ahí es mucho más agradable. No obstante, con frecuencia olvidamos que la naturaleza de esos carriles es facilitar la circulación a las bicis, no a los peatones. Seguro que más de una vez te han tocado el timbre mientras te sumergías en estas reflexiones… ¡Recuerda a quién está dirigido el carril la próxima vez!

Gestionar estos y otros obstáculos es fácil si se extrema la precaución y se cuenta con gadgets que nos faciliten la circulación, haciéndonos más visibles frente a otros vehículos u ofreciendo un extra de protección, por ejemplo. Desde Bikebitants ponemos a tu entera disposición una interesante selección de aparatos que harán de tu tiempo sobre la bici una experiencia segura y completa.

Y tú, ¿con qué obstáculos sueles encontrarte y cómo los afrontas?

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